por Aruna Ranganathan y Xingqi Maggie Ye
Resumen.
Una de las promesas de la IA es que puede reducir las cargas de trabajo para que los empleados puedan centrarse más en tareas de mayor valor y más atractivas. Pero según una nueva investigación, las herramientas de IA no reducen el trabajo, sino que lo intensifican constantemente: en el estudio, los empleados trabajaron a un ritmo más rápido, asumieron un alcance de tareas más amplio y extendieron el trabajo a más horas del día, a menudo sin que se les pidiera que lo hicieran. Eso puede sonar como una victoria, pero no es tan sencillo.
Estos cambios pueden ser insostenibles, lo que lleva a un crecimiento desmedido de la carga de trabajo, fatiga cognitiva, agotamiento (burnout) y un debilitamiento en la toma de decisiones. El aumento de productividad disfrutado al principio puede dar paso a un trabajo de menor calidad, rotación de personal y otros problemas. Para corregir esto, las empresas deben adoptar una “práctica de IA”, o un conjunto de normas y estándares en torno al uso de la IA que puede incluir pausas intencionales, secuenciación del trabajo y añadir más anclaje humano.




