En el mundo de las finanzas, el término “calidad” se lanza con una reverencia casi religiosa. Los asesores suelen sugerir acciones de “alta calidad” (aquellas con ganancias estables, bajo endeudamiento y crecimiento constante) como el refugio definitivo ante la incertidumbre. Sin embargo, en el contexto actual de 2026 —marcado por conflictos en Medio Oriente y choques en los precios del petróleo—, la sabiduría convencional está fallando.
Irónicamente, la seguridad hoy no se encuentra en las estrellas del mercado, sino en lo que muchos considerarían “desperdicio” financiero. Es momento de mirar hacia las acciones junk o de baja calidad.




