Resumen: La euforia por la inteligencia artificial está llevando a muchas empresas a caer en una trampa peligrosa: priorizar la tecnología sobre la estrategia. Casos como el de Snapchat y Nordstrom demuestran que integrar IA sin una clara propuesta de valor puede generar rechazo y pérdidas económicas. Por el contrario, empresas exitosas como Yunji Technology y Duolingo demuestran el camino correcto: primero definieron una estrategia para ofrecer un salto de valor a sus clientes y luego utilizaron la IA como una herramienta poderosa para ejecutar esa visión. El éxito no radica en la tecnología en sí, sino en la secuencia correcta: estrategia → valor → IA.
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