En un entorno de incertidumbre radical y disrupción tecnológica, la innovación ha dejado de ser un lujo para convertirse en un imperativo de supervivencia. Sin embargo, muchos líderes siguen atrapados en el mito del “genio solitario” o del visionario que dicta el camino. Según Linda Hill, profesora de Harvard Business School, la verdadera innovación no nace de una brillantez individual, sino de la capacidad de un líder para construir un entorno donde las “fracciones de genio” de cada colaborador puedan aflorar, probarse y escalarse.
Liderar la innovación no se trata de lograr que la gente te siga hacia el futuro, sino de crear una cultura y unas capacidades que hagan que la gente quiera co-crear ese futuro contigo.




