La economía global se enfrenta a un desequilibrio que tiene nombre propio: el yuan. Aunque el líder chino, Xi Jinping, ambiciona que su divisa sea una alternativa poderosa al dólar, la realidad inmediata es mucho más espinosa. Según el chequeo anual del Fondo Monetario Internacional (FMI), el yuan está subvaluado en un 16%.
Para ti, como líder o tomador de decisiones, esto no es solo un dato macroeconómico; es el síntoma de una economía china que, al no poder estimular su consumo interno, está exportando su deflación al resto del mundo, tensando las cuerdas del comercio internacional.




