Los pobres de México

EXCÉLSIOR / LEO ZUCKERMANN

Son tres grupos que suman casi 64 millones de mexicanos, 53.2% de la población total. Los que peor están son los llamados “pobres extremos”. Son 11.4 millones equivalentes a 9.5%. Sus características son desgarradoras. Para comenzar, tienen un ingreso paupérrimo: lo que el Coneval llama la “línea de bienestar mínimo”, es decir, lo que se necesita para comprar una canasta alimentaria con calorías de subsistencia básica. Estamos hablando de mil 243 pesos por persona por mes en el ámbito urbano; sobreviven con 41 pesos al día. En las zonas rurales, sus ingresos promedio son aún menores: 868 pesos por mes por persona o 29 pesos por día (menos de dos dólares).

Más allá de estos escasísimos recursos monetarios, también tienen terribles carencias sociales terribles. De acuerdo con el último reporte del Coneval, publicado la semana pasada, presentan un promedio de 3.6 carencias de seis posibles, a saber: (1) rezago educativo (los niños no asisten a la escuela y/o los adultos no concluyeron la primaria o secundaria); (2) no tienen acceso a servicios de salud en alguna institución pública o privada; (3) no cuentan con prestaciones laborales como sistema de ahorro para el retiro o pensiones; (4) viven en casas que no tienen un mínimo de estándar en la construcción del piso, techo y muros y/o existe un grado de hacinamiento (número de personas por cuarto) mayor a 2.5; (5) no cuentan con ciertos servicios básicos en sus viviendas como agua entubada, drenaje, electricidad y combustible para cocinar; (6) no se alimentan bien.

El segundo grupo son lo que el Coneval llama “pobres moderados”. Son 43.9 millones de mexicanos, equivalentes a 36.6% de la población total. Su ingreso corriente per cápita está por debajo de la línea de bienestar económico, es decir, lo que cuesta una canasta básica completa que incluye alimentos, transporte, educación, salud, esparcimiento, bienes y servicios de consumo habitual. Ganan, entonces, menos de dos mil 542 pesos por mes por persona en las áreas urbanas y mil 615 en las rurales. Presentan, además, un promedio de 1.9 carencias sociales de las seis arriba señaladas.

El tercer grupo es un caso verdaderamente extraño. El Coneval los llama “vulnerables por ingreso”. No los considera pobres porque, para esta institución, se necesita tener un ingreso por debajo de la línea de bienestar económico y por lo menos una carencia social de las seis mencionadas. Resulta que este grupo sí cumple la primera condición: su ingreso corriente per cápita está por debajo de los dos mil 542 pesos por mes por persona en las ciudades y mil 615 en el campo. Pero no cumplen con la segunda condición: a pesar de sus bajos ingresos, no presentan ninguna de las seis carencias. Difícil de creerlo. Aquí me parece que hay un problema de medición en los datos que utiliza el Coneval para su estudio (la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2014 del Inegi). Mi escepticismo me lleva a clasificar a este grupo también como pobres, con todo respeto para el Coneval.

La pobreza se encuentra en todo el país. Ninguna entidad se salva. Nuevo León es el estado con menos pobres como proporción de su población total: 20.4%. Pero hay estados con un altísimo porcentaje de gente en pobreza. Increíble el caso de Chiapas. 21 años después de la rebelión zapatista, con miles de millones de pesos invertidos para mejorar la situación socio-económica de esa entidad, 76.2% de los chiapanecos siguen viviendo en la pobreza y 31.8% en pobreza extrema. Le sigue Oaxaca que, bajo el yugo de la Sección 22 de los maestros, presenta un 66.8% de pobres, 28.3% extremos. El tercer lugar se lo lleva Guerrero con 65.2% viviendo en pobreza, 24.5% en pobreza extrema.

Estos números son una vergüenza nacional. Todos los mexicanos deberíamos estar apenados de que en nuestro país más de la mitad de la gente viva con estas carencias en pleno siglo XXI (del otro lado de la moneda, el de los privilegiados que son la otra mitad de la población, hablé ayer). Los datos son, por naturaleza, fríos. Pero detrás de cada uno de esos números hay gente que se parte el lomo día con día para sobrevivir. Más de 11 millones con ingresos de 41 pesos al día en las ciudades y 29 en el campo. Un escándalo.