LEO ZUCKERMANNStaff

Sobre la violencia y el triunfo del 'Bronco'

LEO ZUCKERMANNStaff

Excélsior / Leo Zuckermann.

Al momento de escribir estas líneas el domingo por la noche, puedo afirmar que en las elecciones no hubo violencia salvo algunos hechos aislados. En algún momento se anunció que se suspendía la elección en el distrito de Tixtla en Guerrero. Luego se informó que no necesariamente se cancelaba. Digamos, sin embargo, que se confirma que más del 20 por ciento de las casillas fueron violentadas en este distrito por lo que se aplica la causal de nulidad electoral. Se trata de un solo distrito de 300 equivalente al 0.33 por ciento de toda la elección federal. No quisiera minimizar este hecho pero nuestra responsabilidad es poner las cosas en su verdadera dimensión. En este caso: la violencia fue aislada en algunas casillas de Guerrero y Oaxaca. El 98% de las casillas se instalaron en toda la República. Eso hay que celebrarlo.

Espero que las autoridades hayan detenido a los responsables de reventar unas pocas casillas y quemar el material electoral. Que los pongan a disposición de un Ministerio Público para ser procesados. La Ley General en Materia de Delitos Electorales claramente dice que se impondrá una multa y prisión “de seis meses a tres años” a quienes hagan éste tipo de actos. No puede haber tolerancia ni impunidad para los enemigos de la democracia: los que piensan que se vale secuestrar las elecciones por “causas justas”. No. La democracia no puede ser objeto de chantajistas profesionales.

Qué bueno, en este sentido, que finalmente el gobierno entendió que la única manera de que los “maestros” de la Sección 22 de Oaxaca y de la CETEG en Guerrero se replieguen es utilizando la fuerza pública. Ni modo. Se ve horrible que tengan que intervenir el Ejército, la Marina y la Policía Federal durante los comicios pero estos señores, como ocurrió en 2006 cuando secuestraron la ciudad de Oaxaca, no entienden de otra forma. Con ellos no se puede negociar. Ya que consiguieron algo van por más y más y más. Son maximalistas. Afortunadamente son una minoría que puede ser controlada por las fuerzas del orden. Enhorabuena porque eso permitió que sí hubiera elecciones cuando ellos habían prometido que no se llevarían a cabo. Rotundamente fracasaron. Qué bueno.

Al momento de escribir estas líneas, todo indica que Jaime Rodríguez ganó la gubernatura en Nuevo León. Creo que es la noticia más importante de toda la jornada electoral de ayer. Como dije hace unos días en un artículo esto será un game changer para la democracia mexicana actual: un evento que afectará de manera determinante el statu quo. El mensaje es claro y contundente: el electorado, harto de los partidos tradicionales, le dio la espalda a sus candidatos.

La pregunta es cómo va a reaccionar la partidocracia frente a este evento. ¿Van a entender el mensaje y proceder a abrir el sistema político a nuevas formas de competencia que oxigenen la democracia? ¿O, por el contrario, van a cerrar filas imponiendo más regulaciones a los candidatos independientes para evitar que el fenómeno del Bronco se reproduzca a nivel nacional o en otros estados del país?

Un tema que seguramente se revisará es el financiamiento de estos candidatos. Como bien ha dicho Héctor Aguilar Camín, si no hay nuevas disposiciones legales, y con base en las resoluciones del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación acerca del financiamiento de los independientes, de aquí en adelante, incluyendo la elección presidencial de 2018, cambiará el sistema democrático: habrá candidatos partidistas que se financiarán con dinero público y candidatos independientes que se fondearán con dinero privado.

De confirmarse el triunfo del Bronco, la mesa estaría puesta para que en 2018 aparezca un candidato independiente a la Presidencia de la República con posibilidad de ganar, tal y como ocurrió en Nuevo León. Finalmente se hará realidad el sueño por el que tanto luchó Jorge Castañeda, aunque unos años después.

Me quedo con la idea de que nuestra democracia, con todo y sus problemas, ayer funcionó. Falta ver los otros resultados. Pero, por lo pronto, con el triunfo del Bronco se da una fresca bocanada de oxígeno para una democracia que olía a la naftalina de la partidocracia. Los neoleoneses, fieles a su estilo de echados para adelante, se habrían adelantado y nos habrían regalado, ayer, un anhelado game changer para nuestro anquilosado sistema de partidos.