LEO ZUCKERMANNStaff

La corrupción y el voto de castigo

LEO ZUCKERMANNStaff

Una de las características de la elección del domingo pasado fue el voto de castigo en contra de gobiernos que se percibían como corruptos. Qué bueno. Ahora no pueden fallar.

Me da mucho gusto que el PRD haya perdido la gubernatura de Guerrero. Hay que recordar que este partido fue el que puso a José Luis Abarca como candidato a presidente municipal. Se convirtió en alcalde pero, junto con su esposa, eran los jefes del crimen organizado local. Su abuso del poder llegó al extremo de ordenarle a la policía municipal que detuvieran a los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa y se los entregaran a la gavilla que regenteaban quienes los torturaron, asesinaron y quemaron. El electorado guerrerense castigó al PRD: ahora será el PRI quien gobernará ese estado.

Me da mucho gusto que el PRI haya perdido la gubernatura de Michoacán. Hay que recordar que este partido fue el que metió a Los Caballeros Templarios al Palacio de Gobierno. Ridículo: Servando Gómez MartínezLa Tuta, acordando con el hijo del gobernador Fausto Vallejo. El electorado michoacano castigó al PRI:
ahora será el PRD quien gobernará ese estado.

Me da mucho gusto que el PAN haya perdido la gubernatura de Sonora. Hay que recordar los múltiples casos de corrupción y abuso de poder del gobernador Guillermo Padrés. Su enriquecimiento inexplicable, la construcción de una presa ilegal en su rancho y la detención injusta de su sirvienta. El electorado sonorense castigó al PAN: ahora será el PRI quien gobernará ese estado.

Me da mucho gusto que el PRI haya perdido la gubernatura de Nuevo León. Los presuntos casos de enriquecimiento inexplicable del actual gobernador,Rodrigo Medina, y su familia, más los del exgobernador, Natividad González Parás, tenían irritadísimos a los neoleoneses. Pero también estaban enojados con los gobernantes panistas que tampoco les habían dado buenos resultados. El electorado neoleonés castigó al PRI y al PAN: ahora será un candidato independiente quien gobernará ese estado.

Me da mucho gusto que el PRD haya perdido tantas posiciones en el DF. Los capitalinos estábamos hartos de tanta corrupción e ineficacia de los gobiernos perredistas. La Línea 12 del Metro fue la gota que derramó el vaso: cerrada la obra de infraestructura más importante de los últimos años por estar plagada de errores. Y la sospecha de corrupción solapada por las autoridades actuales. El electorado chilango castigó al PRD: ahora serán los candidatos de Morena y otros partidos los que cogobernarán con Miguel Ángel Mancera.

Me da mucho gusto que el PRI haya perdido la zona conurbada de Guadalajara. Los tapatíos ya estaban hastiados de tantas historias de abuso de poder por parte del gobernador Aristóteles Sandoval y su padre, principal operador político. El electorado tapatío castigó al PRI: ahora serán los candidatos de Movimiento Ciudadano los que gobernarán Guadalajara y otros municipios conurbados.

En todos estos casos, la percepción de corrupción es quizá la razón más importante que explica el voto de castigo. Y seamos claros: todos los ganadores (Astudillo en Guerrero, Aureoles en Michoacán, Pavlovich en Sonora, El Bronco en Nuevo León, los morenistas en el DF, Alfaro y compañía en Guadalajara) tienen un mandato en contra de la corrupción. Será un error si se olvidan de este tema ahora que ganaron.

Pueden hacer muchas cosas al respecto. Nombrar equipos de trabajo con gente honesta dispuesta a hacer públicas sus declaraciones patrimonial, de conflicto de interés y de impuestos. Procesar judicialmente a todos los funcionarios que cometieron actos de corrupción para terminar con la impunidad (respetando, desde luego, el derecho al debido proceso de los inculpados). Hay que recordar, por ejemplo, que El Bronco prometió investigar a Medina y González Parás si ganaba.

Los ganadores pueden, también, tener una política de transparencia total en el manejo de los recursos públicos publicando en el internet todos y cada uno de los cheques que expiden sus gobiernos. Desde luego que no deben negociar con el crimen organizado ni sucumbir a sus extorsiones. Y, en el caso de los gobernadores, nombrar fiscales anti-corrupción independientes con capacidad de procesar a funcionarios deshonestos.

En fin, hay muchas cosas que se pueden hacer para comenzar a resolver el problema de la corrupción que tiene harta a la población. El electorado votó por ellos para que así sea. “Ojalá no nos fallen”, como les dice la gente cuando se los encuentra en la calle.