Juicios sin fundamento

Por Rafael Salas Vázquez

¿Carlos Cuauhtémoc Sánchez es buen escritor? ¿Realmente “Juventud en éxtasis” es indigna de leerse? No lo sé, pero durante años seguí sin cuestionamientos a la mayoría que jura y perjura que Carlos Cuauhtémoc Sánchez es lo peor de lo peor y así lo repliqué a quienes me preguntaban por él. De esa forma es como se crean las leyendas urbanas, y así es como la sociedad hace juicios sin fundamento y termina creyendo ciegamente en lo que escuchó de alguien más, quien a su vez lo escuchó de alguien más y así sucesivamente, formando una cadena de desinformación que fortalece ideas públicas carentes de razón.

De la misma manera en que han acribillado a Carlos Cuauhtémoc Sánchez, también a Paulo Coelho o Deepak Chopra. En una ocasión, estuve a punto de comprar un libro de Chopra y una amiga me dijo: “jamás en la vida se te ocurra malgastar tu dinero en semejante porquería esotérica, es tan mal escritor como Carlos Cuauhtémoc Sánchez o Coelho”; reflexionando después de tanto tiempo, hace una semana le marqué y le recordé esa anécdota, misma que ella había olvidado, pero le pregunté si ella alguna vez había leído a esos autores y me dijo tajantemente que no, que jamás se atrevería y que eran de lo peor. Entonces le pregunté cómo podía decir eso sin tener la certeza de su argumento, asimismo le pregunté de dónde había escuchado esos comentarios, y me dijo que de un profesor. Consciente de su falacia de pensamiento, mi amiga le preguntó al profesor y resultó que tampoco había leído a dichos autores, arguyendo que había escuchado la crítica negativa a través de su hermano. En un afán un poco ocioso si así lo quieren ver, le pedimos al profesor que le preguntara a su hermano, y resultó que el hermano tampoco había hablado con seguridad, pues toda la animadversión contra los autores en cuestión la escuchó de un amigo, mismo que suponemos que habría espetado semejante crítica sin tampoco haber leído a Sánchez, Coelho o Chopra.

Si bien es cierto que no necesitamos ir al sol para saber que está caliente, hay muchos otros casos en los que sí debemos comprobar las hipótesis y no sólo depender de habladas. Resulta fácil hacer juicios sin fundamento, y en nuestra sociedad abundan los ejemplos: he escuchado a jóvenes de 18 o 19 años que juran y perjuran que Andrés Manuel López Obrador es un peligro para México y que fue el peor gobernante que la Ciudad de México haya tenido; si consideramos que AMLO dejó de gobernar en 2006, ellos habrían tenido 8 o 9 años, pero aun así creen tener la certeza de su dicho. Sin embargo, al igual que el caso de los escritores, esos jóvenes están replicando los dichos del amigo, del primo, de la tele, de todos, pero nunca de ellos mismos.

Yo nunca leí a Carlos Cuauhtémoc Sánchez, por temor al “qué dirán”, pero ya tengo la madurez de darme la oportunidad de leerlo y entonces, ahora sí, emitir un juicio con fundamento. Sucede lo mismo con AMLO, y con la izquierda en general. Ya desfiló el PRI y el PAN por la Presidencia, y los resultados están a la vista de todos. ¿Será acaso un pecado darnos la oportunidad de escuchar e intentar con otros modelos? Muchos se apresurarán a asegurar que en realidad AMLO es lo peor que pueda sucederle a México, como si Fox hubiese sido una bendición. Sólo estoy diciendo que en 2018 elijamos conscientemente y no sólo repliquemos como borregos los argumentos poco sólidos.

Por último, espero que en la decisión de 2018 tomemos en cuenta el factor Trump, el cual en todo su derecho hará lo que mejor considere para favorecer a Estados Unidos, aunque ello implique magullar las relaciones con México y el mundo entero. Es legítimo, y es una lección que debemos aprender, pues en 2018 no podemos elegir a un presidente que “cuente con la venia” de Estados Unidos ni del mundo; basta con que sea útil y benéfico para los mexicanos, pues ya hemos tenido bastantes presidentes que son testaferros de otras potencias, títeres de intereses extranjeros. No necesitamos que ningún país siga metiendo sus narices en los asuntos exclusivos de México. Es momento de pensar en el México para los mexicanos.

Que no se malinterprete mi dicho, sé que vivimos en un mundo globalizado, pero por favor, un poquito de más defensa a la soberanía y a la dignidad nacional no nos caería nada mal, por eso debemos analizar con la cabeza fría a cada uno de los aspirantes a la silla presidencial y evitar hacer juicios sin fundamento.