AMLO ganaría si…

Por Rafael Salas Vázquez

1.      Deja de auto boicotearse, de ser arrogante y de pensar que él posee la verdad absoluta. (El peor enemigo de AMLO es AMLO)

2.      Integra a su discurso (y a sus acciones) las siguientes palabras: innovación, emprendimiento, desarrollo sustentable, equidad de género, diversidad sexual. (Ello le daría más herramientas con qué conquistar nuevos electores)

3.      Escucha a quienes quieren ayudarlo sin más interés que el bien común. (Rodearse de incondicionales estériles es negativo, pues ellos espantan a elementos que podrían ser más útiles)

4.      Conforma un equipo con visión de siglo XXI y deja sólo como asesores a la longeva planilla que lo ha acompañado. (Hay gente joven propositiva y honesta que requerirá para hacer equipo)

5.      Se muestra y actúa como un presidenciable. (Cambiar la vestimenta, asistir a eventos internacionales, cambiar el target, utilizar la tecnología, etc.)

6.      No se confía de su popularidad ni del contexto. (Ya le pasó antes; los medios de comunicación que hoy lo alaban otrora lo han crucificado, hay que tratarlos con pinzas)

7.      Fija una postura clara frente a la legalización de la mariguana, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la eutanasia, el aborto, etc. (En lugar de estar evitando estos temas debería utilizarlos con audacia)

8.      Entiende que la presidencia de la República no es la solución a todos los males y que se requerirá una gran coordinación entre poderes, la sociedad civil y la iniciativa privada. (La presidencia es importante, pero no es la panacea)

9.      Ofrece un esquema viable a las élites mexicanas frente a Trump. (Trump pone a la aristocracia mexicana en jaque, si AMLO logra modelar un esquema para los más acaudalados ellos le financiarán la campaña y lo defenderán en el extranjero)

10.   Deja de hablar de Carlos Salinas. (¡Ya chole! Además los mexicanos queremos soluciones, ya no horas y horas de rollo que habla del pasado; es momento de hablar del futuro)

11.   Utiliza innovación y tecnología financiera. (Su modelo de bienestar social es necesario, pero no es lo único que va a resolver las necesidades económicas de México, es por ello que debe hablar con claridad respecto a su modelo financiero)

12.   Convence a la clase media (El grueso del voto se encuentra ahí, y ahí es donde debe afianzarse)

 

En 2006, teniendo todo para asegurar el triunfo, AMLO se confió y no escuchó; su equipo ya se había repartido todo el gobierno y todos fantaseaban con la “infalible” victoria. Vicente Fox violó la ley e impuso a Felipe Calderón “aiga sido como aiga sido”. El PRI tuvo en sus manos la opción de legitimar o desconocer a Calderón, obviamente negoció con el PAN y e hizo mutis. Me consta que hubieron actos fraudulentos en las elecciones de 2006 y mucho de ello quedó plasmado en el documental de Luis Mandoki llamado “Fraude: México 2006” (véanlo en YouTube).

Cabe señalar que la UNAM determinó: “en la elección de presidente de la república del 2 de julio del 2006 hubo anomalías numéricas lo suficientemente evidentes que no permiten decir que se haya cumplido con el principio rector de certeza. Por lo tanto, consideraron que es imprescindible llevar a cabo un nuevo conteo de todos los votos.” y matemáticamente se demostró el fraude que llevó a Calderón a la presidencia: http://www.fisica.unam.mx/octavio/

El no haber recontado los votos dejó a Calderón manchado con la sombra indeleble del fraude. Peor aún, Calderón llegó sólo para agravar las cosas, desatando una guerra sin planeación la cual Peña Nieto ha continuado con la misma torpeza.

Las similitudes entre hoy y el escenario previo a las elecciones de 2006 son sorprendentes. Sin embargo, sólo de AMLO dependerá repetir o no los errores de las veces pasadas. Si para “ganar” (comprar) una gubernatura como la de Tlaxcala se requiere más de $200 millones de pesos, y si Tlaxcala representa el 1% de la población nacional, entonces se requería más $20 mil millones para ganar la presidencia de México. Si AMLO no logra asegurar por lo menos $10 mil millones no será competitivo y el PRI o el PAN podrían ganar.

Por último, si la izquierda se divide se le dificultará aún más. El PRI ha hecho muy buen papel al arengar a Mancera y a los zapatistas; no dudemos que, para no variar, los Chuchos se vendan al mejor postor y en consecuencia, el PRD saque un candidato que “gane perdiendo”. La alianza PAN-PRD no fraguará a nivel nacional, sólo les funciona a nivel local. El Bronco queda claro que no es más que un aliado del PRI; Entre más candidatos “patito” y más partidos políticos “patito” haya, más posibilidades de ganar tiene el PRI.

En fin, son muchos los retos que López Obrador debe brincar antes de volver a fantasear con la Silla Presidencial. No basta con querer capitalizar el descontento social (repudio a EPN, gasolinazo, devaluación del peso, pobreza, etc.) pues ya sabemos que al mexicano todo eso se le olvida cuando se le pone un quinientón enfrente; es triste, pero es la realidad. El escenario una vez más es inmejorable, así que si AMLO no ejecuta estrategias de real politik, sencillamente habrá perdido su último tren a la presidencia de México.