No te metas con las #Ladys

Por Mariana Chávez

Esta nueva moda viral del hashtag Lady, (#lady), se ha convertido en un medio para denunciar abusos autoritarios hechos por una mujer ó bien, para abusar y denigrar a la misma. Sí, estoy a favor de la denuncia pública de abusos tanto de hombres como mujeres y me emociona el auge de los mismos en las redes sociales, pero estoy cansada que estos hashtags y estas modas de “lady” se utilicen para fines denigrantes. No estoy diciendo que apoyo los actos cometidos por #Lady100pesos, #LadyOrinoco ni #LadyCoralina, pero estoy cansada de atestiguar la forma tan injusta en la que como sociedad nos burlamos de sus errores.

La maldad en las personas se ha vuelto viral a raíz de la discriminación y la elaboración tan meticulosa en artículos para propagar y difundir en donde no solo escriben palabras como “puta” y “zorra”, sino que se toman el tiempo de buscar una foto de la víctima para impregnarle un sello a la misma como si fuera un artículo caduco ó con mal de fábrica. Peor aún, la cadena reproductora del contenido elaborado termina siendo viral, lo compartimos y nos reímos del mismo sin piedad alguna, tanto hombres como mujeres; nos da risa el error de aquel que no conocemos y cuyo error no nos repercute, aunque claro que si el error fuera cometido por alguien cercano a nosotros otra historia seria, ¡he ahí nuestra bella doble moral!.

Muchas veces me pregunto, ¿si un hombre hubiera hecho lo que hicieron estas mujeres se les juzgaría de la misma forma? Aunque no tiene caso preguntármelo si conozco que la respuesta es un “no”. ¿Cuántos casos no conocemos de hombres que manejan en estado de ebriedad y tratan de sobornar a un policía?, ¿cuántas mujeres no han sido víctimas de acoso sexual o han huido de un hombre que les necea en su borrachera para que les den un beso?, ¿cuántas infidelidades se han mantenido en secreto y a cuantos hombres se les ha llamado “padrotes” por ser infieles?. Pero no, cuando se trata de una mujer el cuento es otro y pareciera que se trata de despojarla al máximo como si no hubiera sido suficiente que sus actos hayan sido difundidos.

La falta de empatía se ha convertido en un sello auténtico de nuestra sociedad, se nos olvida el dolor ajeno, pareciera que no existe. No nos damos cuenta que estos escándalos destruyen personas, pueden lograr fragmentar familias, se convierten en un peso diario difícil de sobrepasar y marcan a la víctima por el resto de su vida; las burlas salen sobrando y contribuimos en la denigración de una persona. Aparte, ¿quién es uno para burlarse de los errores ajenos?, ¿acaso tenemos una garantía de no ser nosotros las futuras víctimas?.

Podemos revertir lo anterior con una simple acción, dejar de difundir el contenido. La mayoría tenemos una mujer cerca de nuestras vidas ya sea una madre, hija, hermana, novia, prima, amiga, este tipo de denigraciones nos afectan y nada te garantiza que esa mujer cercana a ti no se vea afectada por las mismas. Protestemos en contra de estas denigraciones, si vas a compartir contenido que este sea de provecho, algo que aporte y nos de conocimiento, dejemos de compartir contenido de “risa” a cuesta del dolor de las víctimas de nuestras burlas. Y tengamos muy presente lo siguiente, compartir contenido que daña a terceros nos convierte en cómplices automáticos de esta red de malicia, y en esta vida todo se regresa.

P.D. Un refrán dice que aprendas de los errores de otros, es importante que creemos conciencia en torno al mundo viral que vivimos y como un desliz se puede convertir en una pesadilla que nos persiga.